Historia

Todo comenzó con “GAME OVER”. La ironía, ¿no?


Esas fueron las dos primeras palabras en inglés que aprendí cuando tenía 4 o 5 años. Estas dos palabras poco alentadoras aparecieron ante mí luego de quedarme sin vidas en el Super Mario Bros. Todavía las recuerdo mirándome fijo, y todavía recuerdo mi mirada clavada en ellas. La música de fondo, un tanto atribulada, sirvió de testigo de toda la situación. En aquel entonces, lo único que daba por cierto era que había perdido y, en consecuencia, no podía seguir jugando. No estaba del todo seguro de qué quería decir dicha expresión, pero al menos tuve la curiosidad suficiente como para preguntar su significado. Puedo afirmar que esta no solo fue una de mis primeras experiencias con los videojuegos, sino que también fue mi primer roce con la traducción.


Muchos años después, con muchas más horas de videojuegos en mi haber y con muchas más palabras en inglés dentro de mi conocimiento, decidí estudiar la carrera de traductorado, aunque debo admitir que no estaba seguro de cuál sería mi especialización. Pero por fortuna, descubrí que existía la localización de videojuegos, un campo especializado de la traducción, próspero y reluciente, que me permitiría conjuntar dos de mis más grandes pasiones. ¿Traducir videojuegos para ganarme el pan de cada día? ¿De verdad? ¡¿Dónde firmo?!


Hoy en día, luego de años de estudio y esfuerzo, y de ganar mucha experiencia, puedo darme el lujo de presentarme como un especialista en la localización de videojuegos que traduce, revisa y edita este tipo de contenido para el entretenimiento de la comunidad hispanohablante de Latinoamérica. Me considero un profesional diligente y creativo que tiene más herramientas y recursos que un baticinturón, que corre más rápido que un erizo azul para cumplir con los plazos de entrega cuando los tiempos apremian, y que lucha por una victoria perfecta en un combate mortal por la supervivencia de la calidad y excelencia lingüística.


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